3.21.2009

~. Extractos de "El Retrato de Dorian Gray".~

[...] Quizá usted se canse de Dorian Gray antes que él. Triste cosa es pensarlo, pero no puede dudarse que el talento dura mucha más que la belleza. Esto explica por qué nos tomamos tanto trabajo en instruirnos. Tenemos necesidad, para la feroz lucha de la vida, de que algo quede, y nos llenamos la mente de desperdicios, basuras y hechos, con la necia esperanza de conservar nuestro puesto. El hombre culto, bien enterado, este es el ideal moderno. Pero la mente de este hombre bien enterado es una cosa horrible. Es como un revoltijo monstruoso y polvoriento, en el cual todo objeto está tasado por encima de su verdadero valor. Creo que usted se cansará, a pesar de todo. Algún día mirará a su amigo y le parecerá que ya no es quien era, no le gustará su tez o cualquier otra cosa. Se lo reprochará en el fondo de usted mismo, pero al fin concluirá por creer que él se ha portado mal con usted. Al siguiente día, usted estará con él perfectamente frío e indiferente. Será muy lamentable, pues lo transformará. Lo que me ha dicho es una completa novela, podría decisrse una novela de amor estético, y lo peor es que cuando se vive una novela, de cualquier clase que sea, uno queda desencantado.


Siempre! Es una palabra terrible. Me hace estremecer cuando la oigo. Las mujeres son muy aficionadas a usarla. Estropean toda novela, queriendo hacerla eterna. Es una palabra sin ningún significado. La única diferencia que hay entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho dura un poco más de tiempo.


[...] Lo que ellos llaman su lealtad y su fidelidad lo llamo yo sopor de la costumbre o falta de imaginación en ellos. La fidelidad es a la vida sentimental lo que la estabilidad es a la vida intelectual: una simple confesión de fracasos. La fidelidad! Algún día la analizaré. La pasión de la propiedad se haya en ella. Hay muchas cosas que abandonaríamos si no temiéramos que otros pudiesen recogerlas. [...]

3.16.2009

~. Lo Lamento.~

Me hiervo, lo siento en lo más hondo de mis entrañas
Y lo consumo. Me consume
Y quedan cenizas
y a las cenizas se las lleva el viento
y de nuevo solo, sólo la soledad.

Quién se lamenta?
Soy yo el que se lamenta
Lamento lamentos ajenos,
esos que causé cuando me consumía,
cuando lo consumaba.

Pero soy cenizas
y ya me volé con el viento
y ya no lamento.

Mas aun ellos lamentan
que me haya consumido,
que lo haya consumado.